El aborto es un derecho humano

El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha dictado una sentencia histórica en la que reconoce el aborto como un derecho. El caso reconoce la responsabilidad del estado peruano de compensar a la joven K.L. por no haber podido interrumpir su embarazo.
La joven acudió en 2001, con 17 años, a un hospital en Perú donde el director se negó a practicarle un aborto,  pese a que se hallaba dentro de los supuestos legales.  Porque el feto fue diagnosticado de anencefalia a las 14 semanas de gestación, una anomalía del tubo neuronal que supone incompatibilidad con la vida fetal y riesgo para la salud de la madre. De hecho la criatura solo sobrevivió 4 días. Pero K.L. fue obligada a su parto y lactancia (lo que también supone un caso de violencia obstétrica).

El caso fue denunciado ante el Comité por el Centro de Derechos Reproductivos, el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer y el Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer. Ya en 2005, el Comité de Derechos Humanos dictaminó que Perú tenía la responsabilidad de garantizar el aborto ya que éste se contemplaba dentro de sus causales legales (estaba médicamente indicado). Su conclusión fue que se había violado el Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos. Sin embargo, no ha sido hasta el pasado 2 de febrero de 2016, cuando se ha podido hacer efectiva la compensación financiera a la afectada. Se trata de un momento histórico, ya que es la primera vez que Naciones Unidas exige reparación y deja constancia escrita de que la interrupción del embarazo es un derecho humano y, como tal, los países tienen la obligación de garantizar su acceso de forma legal y segura. De hecho, durante las negociaciones sobre el caso de K.L., se ganó otro caso contra Perú. Se trataba de otra mujer a la que se le negó el aborto incluso estando en el supuesto de indicación médica.
 “Es el momento de que Perú implemente guías y continúe trabajando para garantizar el acceso efectivo a los servicios de salud sexual y reproductiva para todas la mujeres y niñas en el país”, afirmó Nancy Northrup,  presidenta del Centro de Derechos Reproductivos.
 
Aborto en casos de riesgo para la salud
 
Son muchos los países que contemplan en su normativa el aborto legal si hay riesgo para la salud de la madre o existen malformaciones fetales. Pero también persisten legislaciones que criminalizan a las mujeres y a las/os profesionales cuando deciden finalizar la gestación porque esta es incompatible con la vida de la mujer y del feto.
El virus Zika ha vuelto a poner de actualidad el debate sobre el aborto en supuestos como este,  que ponen en peligro la vida de la mujer o del feto. La preocupación de las organizaciones civiles es que la falta de servicios de derechos sexuales y reproductivos lleve a abortos clandestinos. En América Latina, donde las leyes son muy restrictivas, el 95% de los abortos se practican en condiciones inseguras, lo que causa un gran número de muertes maternas.

Si bien el resto de abortos se realizan en las primeras semanas de gestación, los causados por indicación médica pueden demorarse más. Las pruebas diagnósticas que determinan el riesgo para la salud no suelen entregarse o ser determinantes las primeras semanas. Según explica el Hufftington Post, la mayoría de los diagnósticos prenatales son favorables, pero cuando no lo son,  muchas mujeres prefieren abortar. Es el caso de la anencefalia, el 84% de las mujeres cuyos embriones tuvieron este resultado eligieron abortar. En caso de llegar al parto, la supervivencia media del niño/a fue de 55 minutos. El riesgo para la madre también es alto en esta anomalía que produce malformación cerebral del feto.  Los embarazos y partos son más largos y se puede tener exceso de líquido amniótico.

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