El VIH y las pruebas para su diagnóstico

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es un microorganismo de la familia de los lentivirus que ataca y debilita el sistema inmune, especialmente los linfocitos T4.Éstos no pueden defender el cuerpo de infecciones oportunistas. Los antígenos proteicos se acoplan con proteínas de células infectables, multiplicándose.

Hay que diferenciarlo del SIDA, que es el desarrollo y estado avanzado de la enfermedad, cuando los niveles de defensas son bajos y la carga viral y las infecciones tan altas que ponen en peligro la vida. Una persona con VIH con el tratamiento anti-retroviral adecuado puede no llegar a desarrollar SIDA en toda su vida.

Las vías de transmisión del VIH son los fluidos con carga viral de las personas infectadas: el semen, las secreciones vaginales y la leche materna. Así que sólo se ha de evitar el contacto por vía sexual sin protección, vía sanguínea (compartir jeringuillas, por ejemplo) y por la leche materna (no se transmite por la piel ni por la saliva). En el caso de mantener relaciones sexuales con una persona con VIH/SIDA hay que usar métodos anticonceptivos específicos como el preservativo masculino o femenino. La penetración anal es la práctica de mayor riesgo, seguida de la penetración vaginal. Los besos, las caricias o la masturbación no transmiten VIH.

Según datos de Censida, en México se han diagnosticado 176.730 casos de VIH de 1983 al segundo trimestre de 2015. Se estima que un 34% lo desconoce.  Es recomendable que todas las personas se realicen pruebas para saber si tienen el VIH, especialmente si han tenido prácticas de riesgo como tener relaciones sexuales sin protección, compartir jeringuillas, etc.

¿En qué consisten las pruebas de detección del VIH?

Existen diferentes tipos de pruebas para la detección del VIH. Las pruebas son confidenciales y si se requiere anónimas. Existe privacidad pero no obligatoriedad. Hoy en día existe el denominado método combo, una técnica combinada de 4ª generación de una fiabilidad superior al 90%. Detecta los anticuerpos del VIH-1, VIH-2 y su antígeno P24.  En todas las pruebas se recomienda su repetición al cabo de 3 meses, el periodo ventana. Es decir, el resultado de una prueba no es fiable si la exposición al virus fue anterior a los 3 meses. Especialmente si el resultado ha sido positivo. Aunque el 95% de las personas habrán generado anticuerpos frente al VIH (lo que mide la mayoría de las técnicas), antes de este periodo, por ese 5% restante, se mantiene la recomendación de la repetición de la prueba a los tres meses. Si el resultado es negativo, cada profesional ha de tener en cuenta la historia personal del paciente y sus prácticas de riesgo para la recomendación de la repetición. Generalmente tras este tiempo se emplea la prueba denominada  Western Blot.

Prueba rápida. Permite la detección precoz mediante análisis de saliva o sangre (un leve pinchazo en un dedo con una lanceta). El resultado se obtiene en menos de 30 minutos. No mide la presencia del virus (no detectable en saliva, por ejemplo), sino de los anticuerpos que habría generado. Sólo sería detectable a partir de la 3ª semana de la práctica de riesgo o exposición al mismo. El resultado negativo es fiable en un 95% (sólo suelen recomendar la repetición en casos muy concretos de prácticas con alto riesgo). En caso de resultado positivo debe realizarse siempre otra prueba, habitualmente el Western Blot a los 3 meses (periodo ventana). Aún se podría acceder a tratamiento.

Análisis de sangre. Realizado en laboratorio, como un análisis de sangre habitual. Tarda varios días. Es conveniente acudir a centros especializados (son pruebas específicas, hay que solicitarlas, un análisis de sangre rutinario no detecta el VIH).

Test ELISA. Mide los anticuerpos frente al virus, no el virus en sí, mediante técnicas inmunoenzimáticas. Se trata de una detección precoz pero que ha de realizarse mínimo 3 semanas después de la práctica de riesgo y también requiere confirmación tras el periodo ventana.

PCR A diferencia del test Elisa, sí mide directamente la presencia del virus. Consiste en el uso de técnicas de biología molecular para el estudio del genoma vírico. Sólo se emplea para casos concretos como el diagnóstico de recién nacid@s, donantes, seguimiento de seropositiv@s, etc. Su fiabilidad es superior al 94% tras al menos 15 días de la exposición al virus, pero también requiere confirmación de anticuerpos de VIH tras las 12 semanas.

Una de las mejores maneras de prevenir la infección por VIH es usar el preservativo. Existe el estereotipo de que las personas seropositivas presentan unos rasgos físicos característicos y que son grupos determinados (personas homosexuales, con drogodependencias o alto número de prácticas sexuales). Pero no es así. Cualquiera puede contagiarse de VIH. Por eso, si tienes relaciones sexuales, usa siempre un método de protección. Recuerda que muchas personas tienen el virus y no lo saben, incluso con parejas estables.

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