Embarazo adolescente, ¿embarazo deseado?

El pasado 3 de junio se celebró en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el coloquio “Debates contemporáneos en derechos reproductivos”, donde varias expertas debatieron sobre derechos sexuales y reproductivos. Rafaella Schiavon Ermani, directora de la organización Ipas-México se refirió a los embarazos en adolescentes.
 
Según los datos oficiales aportados por Schiavon, uno de cada 100 nacimientos en México pertenece a niñas de 10 a 14 años. Aumenta considerablemente en menores de 18 años, que son una de cada 5 madres.  Una de cada 4 adolescentes unida o casada manifestó no tener cubierta su necesidad de acceso a métodos anticonceptivos.

Aunque los datos apuntan que 6 de cada 10 nacimientos son deseados, se debe analizar la historia individual para entender si realmente es así.  La directora de Ipas México ilustró su exposición con el caso real de una adolescente “Guadalupe” que verbalizaba tener un embarazo sí deseado. Aunque se planteó el aborto, su padre le presionó para continuar con argumentos como que “ser madre te cambia la vida y es una bendición”. Además su madre había sufrido un aborto espontáneo y se había arrepentido “toda la vida”.  Esta joven y su pareja tuvieron que abandonar los estudios.  Ella vive en casa de sus padres y no tiene seguridad social.

En otros casos, el embarazo puede ser una vía de escape de proyectos de vida adversos,  como la violencia de género o niveles socio-culturales bajos.  A menor acceso a la educación, mayor número de embarazos “planeados”.
 
Otra de las ponentes, la directora de la organización civil Afluentes, Gabriela Rodríguez, planteó que el embarazo en menores también aumenta en los casos de falta de información sobre el aborto legal y los anticonceptivos. Aludió a los datos de 2013 que indican que sólo un 5 % de las adolescentes capitolinas conoce que pueden interrumpir legalmente su embarazo en el Distrito Federal hasta las 12 semanas de gestación, incluso aunque no vivan en el DF. En su opinión, muchas jóvenes mexicanas se quedan embarazadas por violación u obligación, pero luego por motivos de género, manifiestan que es positivo ser madre.

Una educación sexual integral, con perspectiva de género y centrada en la igualdad de derechos podría evitar el problema de los embarazos adolescentes. La despenalización del aborto acabaría con las muertes por abortos inseguros en la clandestinidad.

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