Importancia de la Educación Sexual Integral

Hablar de educación sexual integral es abordar la enseñanza, sensibilización y divulgación de todos aquellos aspectos relacionados con el hecho sexual humano. Es decir, las personas somos seres sexuados y expresión de nuestra sexualidad forma parte integral de nuestro ser.

Nuestra sexualidad nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos, entenderla, responsabilizarnos de ella y conocer los derechos sexuales y reproductivos que nos asisten, es fundamental para poder tomar decisiones responsables, autónomas e informadas sobre nuestra salud sexual y reproductiva, a lo largo de nuestro recorrido vital.

La educación sexual es una herramienta que otorga a las personas la capacidad para identificar situaciones de abuso, de discriminación o de violencia. Pero también una buena educación sexual con perspectiva de género, aborda la sexualidad y las relaciones sexuales como una fuente de placer y no únicamente de peligro. Empodera a las personas, sobre todo a las mujeres, a vivir su sexualidad de manera mas libre, sana e igualitaria. Tomando decisiones más responsables.

¿Qué beneficios puede ofrecer la educación sexual integral en México?

México es uno de los países con el índice más alto de embarazo tempranos, infantiles y juveniles. Anualmente se producen 366 mil nacimientos de mujeres menores de 19 años. Lo que supone un riesgo para su salud al ser un embarazo precoz de alto riesgo, también supone un mayor probabilidad de abandono escolar y precariedad laboral.

En este sentido, la educación sexual integral es vital para reducir estas cifras, no sólo para ofrecer información sobre anticoncepción y sexo responsable a jóvenes. También para bordar el tema del consentimiento sexual para prevenir los abusos sexuales o empoderar a las chicas para decir no, y denunciar todo tipo de violencia que se pueda producir en la pareja.

La educación sexual empieza en la familia y continua en la escuela, sin embargo es un tema que sigue siendo tabú y con mucha desinformación. Cuándo se aborda, si se hace, suele ser en la etapa juvenil para prevenir los embarazos no deseados, reduciendo la sexualidad y el sexo, al coito y los riesgos que genera está práctica

Por ello, junto a la educación sexual en la escuela se deben crear puentes con las familias para informar, concienciar e impulsar un mayor conocimiento de estos temas. Una población bien informada es la mejor vacuna para avanzar en derechos.

La educación sexual integral, desde la perspectiva de los derechos sexuales y reproductivos, nos ofrece la posibilidad de fomentar que las personas sean sus propios motores de cambio, para que la sexualidad, el sexo o  las relaciones afectivas sean consideradas un asunto de las políticas públicas y no algo adscrito únicamente al ámbito privado.

En este sentido, el pin parental que se quiere impulsar desde sectores ultracatólicos y conservadores, es un intento de confirmar al ámbito privado, a la invisibilidad y al desconocimiento asunto de gran relevancia social, y por tanto también del ámbito público, como son las políticas que garanticen los derechos sexuales y reproductivos, de todas las personas, incluida la infancia.

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