Violencia Obstétrica, un problema invisible en México

La violencia obstétrica es aquella que se produce a través de la apropiación del cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres por parte de los prestadores de salud y su consecuencia es la vulneración de los derechos reproductivos, la pérdida de autonomía y capacidad de decidir de las mujeres.  

La violencia obstétrica se expresa a través de un trato degradante, discriminatorio y deshumanizado en la atención al embarazo, parto y postparto. Un ejemplo es el maltrato físico o psicológico, así como gritos, engaños, ofensas y falta de atención o abuso de poder por parte del personal de salud.

También consiste en el trato despectivo o paternalista sobre el cuerpo femenino. Puede ser la falta de información, el abuso de medicación (epidural, anestesia, oxitocina) o de intervenciones médicas no justificadas (cesáreas, episiotomías, fórceps); la separación del neonato, el incumplimiento del protocolo, el abuso psicológico, físico o emocional mediante burlas e imposiciones; dificultar o imponer la lactancia e incluso la no atención de emergencias obstétricas.

A nivel jurídico la violencia obstétrica está reconocida por la ONU, un paso muy importante para su visibilidad y prevención a nivel mundial. En el caso de México la violencia obstétrica está tipificada como delito, sin embargo, esto no es suficiente para su erradicación mientras no se tomen medidas específicas y concretas que eliminen los obstáculos que siguen encontrando las mujeres para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos en los procesos de embarazo, parto y posparto.

A esta falta de medidas para prevenir la violencia obstétrica en México, se suma que existen estados que ni siquiera la reconocen como tal, es el caso de Sinaloa donde no es delito. Esto se suma a la situación de crisis sanitaria que se vive por Covid-19 que ha provocado una disminución considerable del número de quedas anuales que se venían produciendo por algún tipo de violencia obstétrica.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, un 33,4 por ciento de mujeres entre 15 y 49 años han manifestado haber sufrido algún tipo de violencia obstétrica, como violencia, maltrato o atención no autorizada de cesárea, esterilización u acceso forzado a otro método anticonceptivos. De estas, un 30,5 por ciento se concentró en Ciudad de México, un 25 por ciento en el Estado de México y por debajo del 15 por ciento, Sinaloa.

Estas cifras solo revelan una parte muy pequeña del problema de la violencia obstétrica, ya que en su mayoría las mujeres no denuncian y prefieren olvidar las violencias, maltratos y humillaciones sufridas durante este periodo de embarazo, parto y posparto.

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