Embarazo en la adolescencia. Consecuencias para la salud

Uno de cada quince embarazos en México es de chicas adolescentes, de estos, un 31,2% es de jóvenes en edades entre los 15 y 19 años. Una situación que persiste en el tiempo sin que las políticas del Gobierno de México para reducir los embarazos adolescentes hayan sido efectivas.

El problema de los embarazos no planeados en adolescentes tiene múltiples consecuencias para la vida y salud de estas jóvenes.

En relación a las consecuencias sociales, los embarazos en chicas adolescentes suponen mayor probabilidad de abandono escolar, que conlleva escasa educación y menores oportunidades para desarrollarse profesionalmente, lo que genera mayor vulnerabilidad y pobreza.

También es importante tener en cuenta las consecuencias que para la salud tiene un embarazo a temprana edad, a continuación abordamos algunos de estos riesgos para su salud.

- Físicamente el cuerpo adolescente no está preparado para una gestación ya que su crecimiento y desarrollo madurativo aún no ha finalizado. El útero no se ha desarrollado completamente, su tamaño no cuenta con las dimensiones que tendrá de adulta y esto puede provocar riesgo de aborto o bebes con bajo peso.

- El cuerpo adolescente sufre un desgaste muy importante durante la gestación lo que provoca que puedan surgir complicaciones tanto en el embarazo como en el parto. De hecho estas complicaciones durante el embarazo y parto supone la segunda causa de muerte entre las mujeres de 15 a 19 años.

- Los bebes de madres menores de 20 años, tienen un 50% más de probabilidad de mortalidad prenatal o de morir en las primeras semanas de vida.

- Por otro lado, los abortos en adolescentes entre 15 y 19 años suponen un mayor peligro debido a complicaciones como la preeclampsia o las hemorragias.

- En cuanto a los bebes de madres adolescentes tienen una mayor probabilidad de sufrir malformaciones o muerte neonatal temprana.

Para poner freno a esta situación son necesarias políticas públicas efectivas que incidan en varios aspectos de esta problemática. En primer lugar un mayor acceso a la educación sexual y a la anticoncepción de última generación, dirigidas especialmente a los y las jóvenes mexicanas.

Actualmente existe una amplia gama de métodos anticonceptivos que son muy seguros y que una vez colocados,  tienen una acción prolongada de meses incluso de años.

También  información accesible y veraz sobre educación sexual, incidiendo en el sexo responsable y las relaciones seguras.

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